3 Motivos por los que me convertí en Asesora de Imagen (y comencé a vivir de un trabajo apasionante)



Hola, soy Kari (44), madre, esposa y una mujer sensible y soñadora. No siempre fui Asesora de Imagen y, años atrás, ni remotamente me imaginaba serlo porque era muy insegura con mi cuerpo y la verdad es que tampoco tenía mucho talento para la combinación de prendas, vió?😂


La historia es un poco más larga pero hoy al menos te quiero contar los 3 motivos más importantes por los que me convertí en una Asesora de Imagen y comencé a vivir de un trabajo apasionante.


#1. Necesitaba vivir mi propia transformación de ESTILO, real y duradera


Hace tiempo atrás(pffff…14 años ya!) y luego de pasar los 30, entre el shock de un cambio de década, sumado a la maternidad (lo tuve a Guille a los 31), buscaba reencontrarme en el espejo! No me reconocía con un cuerpo diferente, atravesado por 9 meses de cambios extremos y, además, estaba en la búsqueda de una nueva versión para mí, quizás más adulta y más valiente porque hasta el momento no me había animado a cambiar de color del pelo, no había aprendido a manejar un auto por pánico a chocar y así uuufff…cuántas cosas más!


En fin, comencé la búsqueda de un cambio profundo de ESTILO, para que esa mujer segura que mirara en el espejo me envalentonara y devolviera mi confianza, inflara mi autoestima para tomar coraje y animara a lograr todo lo que quisiera!


Por aquellos tiempos me animé a probar cosas nuevas, ¡a prueba y error!, (no sé sí con valentía pero pensar en que me podía morir sin siquiera haberme teñido el pelo me dio el envión..🤣🤣🤣). Probé algunas cosas extremas y así, de no teñirme jamás el cabello, un día salí colorada (fosforito🧨) de la peluquería …de usar por casi 2 años ropa de maternidad super holgada salí a comprarme polleras súper entalladas y tacos de 15 cm. No sabía sí iba por buen camino pero, al menos, me estaba animando a probar!


De tanto ir y venir y el deseo profundo de un cambio real me llevaron a estudiar la carrera de Asesor de Imagen. Y ahí comenzó un hermoso camino de ida! Derribando un montón de creencias, de mandatos sociales. Lo que más aprendí es que el camino comienza en el autoconocimiento y la aceptación, con herramientas concretas y prácticas para combinar tus prendas, comprar de forma inteligente y organizar tu guardarropa en función de quién sos, de tus actividades y estilo de vida, todas tenemos el poder para descubrirnos y sacar nuestra mejor versión. Sentirnos más lindas, auténticas y seguras.


#2. Me sentía en piloto automático


Es cierto. Es que cuando era más chica me compré el cuento de que la felicidad llegaría cuando fuera más grande, tuviera un título universitario (de esos en serio, con carreras de 5 años, eh?), un trabajo bien pago, una familia tipo, con casa, auto y perro incluído!


La realidad es que, llegó el momento donde había logrado todo eso (menos el perro😂) pero la sensación no era de felicidad. Por el contrario llegaba todas las tarde a mi casa y, la tristeza, el llanto y una sensación de vacío se habían vuelto una constante. Sentía que mi vida eran puras obligaciones, de andar a las corridas, cumplir con las expectativas de todo el mundo menos con las mías.


Es cierto, me sentía en piloto automático, sobre todo en mi trabajo. Sentía que no me llenaba. Entonces decidí frenar, recalcular y comenzar en la búsqueda de la pasión, hacer algo que encendiera mi fuego interior, algo que pudiera hacer aunque tuviera resuelta la parte económica, que pudiera pasar horas y horas haciendo, perdiendo la noción del tiempo.


Lo que en realidad estaba buscando era un propósito, algo más grande que yo, que me sacara de mi ego, que conectara con ese lado femenino, con la creatividad y con el disfrute. Hoy puedo decir que ayudar a otras mujeres a que descubran su belleza única y auténtica me dio una de las satisfacciones más grandes de este planeta!


#3. ¡Buscaba Libertad!


Un día me encontré corriendo para dejar a mis hijos en la guardería, en la escuela, corriendo para marcar tarjeta en mi trabajo, encerrada en una oficina y sin ventana (casi como en una terapia intensiva😲), pidiendo permiso para ir a los actos de mis hijos o pidiendo licencia sí estaban enfermos. Me pesqué esperando que llegaran los fines de semana, las vacaciones.


Soñaba con estar un miércoles viajando por ahí de cara al sol, o tomando un café con mis viejos al mediodía, haciendo fiaca un lunes hasta las 11:00 am, almorzando con mis hijos en casa. Poder acomodar mis horarios y agenda a mi real antojo!


No voy a decir que emprender sea fácil. Me llevó años aprender sobre lo que es un negocio. Me costó noches sin dormir pensando cómo hacer que funcione, acostumbrarme a la adrenalina de llegar a fin de mes, adaptarse al contexto económico, social, a la pandemia y uufff….cuántas cosas más. Luego de 10 años, me sigo capacitando continuamente, con menos adrenalina y más estrategia. Y podría seguir con una lista más larga de desafíos superados y los que están por venir.


Emprender hacia la libertad me hizo crecer personal y profesionalmente. Sacó virtudes que desconocía, y sombras también aunque hoy no voy a sacar tantos trapitos al sol!😂. Trabajar desde la pasión y con un propósito más grande también me dieron esa libertad que buscaba, para poder acomodar mi agenda a mi antojo, almorzar con mis hijos y planificar alguna que otra escapada entre semana.


Y estos fueron los 3 motivos por los cuales me convertí en Asesora de Imagen. Te los cuento por sí te sentís identificada con alguno de ellos, o todos juntos. Y sí es así, te invito a que veas como posibilidad recorrer un camino similar, pero más acompañada.


Pronto…¡muy pronto! te vamos a estar invitando a un NUEVO ENTRENAMIENTO GRATIS 😍donde vamos a conversar sobre estos temas. Uno de ellos habla sobre “Los 3 pasos fundamentales para lograr una transformación de ESTILO”, que sea real y duradera!😍


¡Ojalá te sumes!

Kari.


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